
Influencia de la modernidad y del positivismo en la relación de la tecnología y la enfermería
Existe otro elemento vinculado a las influencias de la modernidad y la corriente positivista que por sus particulares características es necesario desarrollar; y es la presencia y el uso de la tecnología. La tecnología comenzó a utilizarse como herramienta del conocimiento que se iba obteniendo a través de la ciencia. Aquí se marca su carácter de medio, no es un fin es sí misma, es una herramienta que sirve para algo, la utilidad, el beneficio de la tecnología hacia la sociedad y sobre todo su aplicabilidad son sus rasgos distintivos.
Dentro de este concepto amplio, Dias et al definen la tecnología en salud como: "el conjunto de saberes específicos, procedimientos técnicos, instrumentos y equipamientos utilizados en prácticas de salud". Barnad y Sandelowski hacen una distinción entre lo que es tecnología y lo que es técnica. Ellos entienden que el concepto de técnica contiene al de tecnología, al asociar a esta última solamente como equipamiento, la máquina, el objeto. Mientras que la técnica se refiere: "a la formación de un sistema que comprende lo humano, las estructuras organizativas, políticas y económicas, las cuales se dirigen hacia la eficacia absoluta de métodos y medios en cada campo del esfuerzo humano".
Autores como Barra et al creen que esta tecnología afecta a la enfermería en dos aspectos: modificando el tipo de cuidado dado y sobre aquellos a los que se les aplica. ¿Qué valores y patrones de trabajo son influidos por esta tecnología? La tecnología ayuda a la enfermera pero también provoca cambios en sus comportamientos, pudiendo dejar de lado la visión integral de la persona, dando más importancia a la máquina. Esta distinción entre cuidados humanos y aplicación tecnológica, en la que la enfermera adopta el papel de nexo de unión entre ambas es una paradoja que se repite sin cesar, autores como Barnard y Sandelowski afirman que es el resultado de una construcción social que realizan las propias enfermeras. El cuidado humanista y la tecnología son entidades construidas socialmente que influyen en las acciones y posicionamiento de la enfermera a la hora de aplicar cuidados. La verdadera diferencia entre ambas está en el uso que se de a esa tecnología. Autores como Barnard y Sandelowski, Bastos, Mahon, Del Llano Señaris, Dragon y Escudero Rodríguez están de acuerdo al afirmar que la tecnología por sí misma es un elemento neutro y en función del uso y del significado que se le dé ésta tendrá efectos positivos y negativos en el cuidado y en las personas. La construcción cultural, el paradigma científico por el que la enfermera ha sido educada y el significado que adquiere la tecnología en su trabajo diario es lo que determina la utilización de la tecnología como un medio o como un fin, traduciéndose en cuidar a la persona como un sujeto/individuo con un papel activo o como un objeto pasivo al que se le aplican procedimientos. Algunos trabajos muestran como la tecnología debe ser considerada como una herramienta que ayuda al profesional, un medio, no un fin en sí misma. Es importante pero no imprescindible, nunca puede sustituir al contacto de la enfermera y debe primar el juicio y la valoración de la enfermera sobre la tecnología aplicada.
Otro aspecto de la influencia de la tecnología en la enfermería es respecto al desarrollo de ésta como disciplina. Existen trabajos que muestran como el empleo de tecnología es percibido como una oportunidad de crecimiento de la enfermería y de la propia enfermera y de ayuda para mejorar la opinión de la sociedad. Además existe una construcción social de jerarquía y prestigio en base a ese conocimiento y manejo de la tecnología15 no el hecho de pertenecer a unidades con mayor complejidad como las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Pero hay autores como Haghenbeck que afirman que existe demasiada dependencia de la enfermería a la hora de manejar tecnología. Este autor observó que el empleo de tecnología supone para las enfermeras un proceso de adaptación que conlleva sentimientos y sensaciones de falta de autoestima, estrés, incertidumbre y en los casos que existe mal funcionamiento de esta tecnología culpabilidad y frustración. En el estudio Haghenbeck mostraba las tecnologías que a las enfermeras les provocaban más estrés; por orden de prioridad estaba la ventilación mecánica, drenajes de tórax, bombas de infusión continuas y la monitorización de la presión intracraneal.
Otro punto es la presencia de tecnología en los centros de cuidados paliativos y la idoneidad de su uso en estos centros. Mahon afirma que lo primero es determinar qué clase de tecnología y equipamiento se pretende utilizar en estos centros, ya que existe una imprecisión en la utilización de términos relacionados con los cuidados paliativos, enfermo terminal y pronóstico vital que puede llevar a utilizar de manera incorrecta los criterios de ingreso en centros de paliativos (hospice). El autor plantea que denegar el ingreso a uno de estos centros por necesitar la persona determinados equipamientos y máquinas puede ser un error, porque esas tecnologías pueden estar destinadas a mejorar el confort y no prolongar la vida con sufrimiento. A modo de ejemplo describe como el perfil de los pacientes sometidos a cuidados paliativos ha variado en los últimos años y como el empleo de nuevas tecnologías como bombas de perfusión de morfina auto inyectadas, ventilación no invasiva y diálisis puede ser ideal para algunos pacientes pero no para otros por su pronóstico, evolución y patología. Reitera la necesidad de ser flexibles en la utilización de la tecnología en los centros de paliativos y no hacer discriminaciones de acceso por el simple hecho de necesitar una máquina
Existe otro elemento vinculado a las influencias de la modernidad y la corriente positivista que por sus particulares características es necesario desarrollar; y es la presencia y el uso de la tecnología. La tecnología comenzó a utilizarse como herramienta del conocimiento que se iba obteniendo a través de la ciencia. Aquí se marca su carácter de medio, no es un fin es sí misma, es una herramienta que sirve para algo, la utilidad, el beneficio de la tecnología hacia la sociedad y sobre todo su aplicabilidad son sus rasgos distintivos.
Dentro de este concepto amplio, Dias et al definen la tecnología en salud como: "el conjunto de saberes específicos, procedimientos técnicos, instrumentos y equipamientos utilizados en prácticas de salud". Barnad y Sandelowski hacen una distinción entre lo que es tecnología y lo que es técnica. Ellos entienden que el concepto de técnica contiene al de tecnología, al asociar a esta última solamente como equipamiento, la máquina, el objeto. Mientras que la técnica se refiere: "a la formación de un sistema que comprende lo humano, las estructuras organizativas, políticas y económicas, las cuales se dirigen hacia la eficacia absoluta de métodos y medios en cada campo del esfuerzo humano".
Autores como Barra et al creen que esta tecnología afecta a la enfermería en dos aspectos: modificando el tipo de cuidado dado y sobre aquellos a los que se les aplica. ¿Qué valores y patrones de trabajo son influidos por esta tecnología? La tecnología ayuda a la enfermera pero también provoca cambios en sus comportamientos, pudiendo dejar de lado la visión integral de la persona, dando más importancia a la máquina. Esta distinción entre cuidados humanos y aplicación tecnológica, en la que la enfermera adopta el papel de nexo de unión entre ambas es una paradoja que se repite sin cesar, autores como Barnard y Sandelowski afirman que es el resultado de una construcción social que realizan las propias enfermeras. El cuidado humanista y la tecnología son entidades construidas socialmente que influyen en las acciones y posicionamiento de la enfermera a la hora de aplicar cuidados. La verdadera diferencia entre ambas está en el uso que se de a esa tecnología. Autores como Barnard y Sandelowski, Bastos, Mahon, Del Llano Señaris, Dragon y Escudero Rodríguez están de acuerdo al afirmar que la tecnología por sí misma es un elemento neutro y en función del uso y del significado que se le dé ésta tendrá efectos positivos y negativos en el cuidado y en las personas. La construcción cultural, el paradigma científico por el que la enfermera ha sido educada y el significado que adquiere la tecnología en su trabajo diario es lo que determina la utilización de la tecnología como un medio o como un fin, traduciéndose en cuidar a la persona como un sujeto/individuo con un papel activo o como un objeto pasivo al que se le aplican procedimientos. Algunos trabajos muestran como la tecnología debe ser considerada como una herramienta que ayuda al profesional, un medio, no un fin en sí misma. Es importante pero no imprescindible, nunca puede sustituir al contacto de la enfermera y debe primar el juicio y la valoración de la enfermera sobre la tecnología aplicada.
Otro aspecto de la influencia de la tecnología en la enfermería es respecto al desarrollo de ésta como disciplina. Existen trabajos que muestran como el empleo de tecnología es percibido como una oportunidad de crecimiento de la enfermería y de la propia enfermera y de ayuda para mejorar la opinión de la sociedad. Además existe una construcción social de jerarquía y prestigio en base a ese conocimiento y manejo de la tecnología15 no el hecho de pertenecer a unidades con mayor complejidad como las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Pero hay autores como Haghenbeck que afirman que existe demasiada dependencia de la enfermería a la hora de manejar tecnología. Este autor observó que el empleo de tecnología supone para las enfermeras un proceso de adaptación que conlleva sentimientos y sensaciones de falta de autoestima, estrés, incertidumbre y en los casos que existe mal funcionamiento de esta tecnología culpabilidad y frustración. En el estudio Haghenbeck mostraba las tecnologías que a las enfermeras les provocaban más estrés; por orden de prioridad estaba la ventilación mecánica, drenajes de tórax, bombas de infusión continuas y la monitorización de la presión intracraneal.
Otro punto es la presencia de tecnología en los centros de cuidados paliativos y la idoneidad de su uso en estos centros. Mahon afirma que lo primero es determinar qué clase de tecnología y equipamiento se pretende utilizar en estos centros, ya que existe una imprecisión en la utilización de términos relacionados con los cuidados paliativos, enfermo terminal y pronóstico vital que puede llevar a utilizar de manera incorrecta los criterios de ingreso en centros de paliativos (hospice). El autor plantea que denegar el ingreso a uno de estos centros por necesitar la persona determinados equipamientos y máquinas puede ser un error, porque esas tecnologías pueden estar destinadas a mejorar el confort y no prolongar la vida con sufrimiento. A modo de ejemplo describe como el perfil de los pacientes sometidos a cuidados paliativos ha variado en los últimos años y como el empleo de nuevas tecnologías como bombas de perfusión de morfina auto inyectadas, ventilación no invasiva y diálisis puede ser ideal para algunos pacientes pero no para otros por su pronóstico, evolución y patología. Reitera la necesidad de ser flexibles en la utilización de la tecnología en los centros de paliativos y no hacer discriminaciones de acceso por el simple hecho de necesitar una máquina
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